sábado, 30 de julio de 2022


 

Actualidad de la gesta del Moncada  


Bio de Atilio


Atilio Alberto Borón (Buenos Aires1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires    e Investigador  del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Recientemente se retiró en calidad de Investigador Superior del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Fue  Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (1990-1994) y Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) entre 1997 y 2006.  Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Es Doctor Honoris Causa de las universidades nacionales de Cuyo, Salta, Córdoba y Misiones, en la Argentina: de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt de Cabimas (Zulia, Venezuela), Premio Internacional José Martí de la UNESCO (2009) y Premio Honorífico de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), del año 2004.

Actualidad de la gesta del Moncada  


El día de ayer subí a mi blog una nota sobre el 70º aniversario del fallecimiento de Evita. Hoy lo hago con otra dedicada a la recordación de un evento crucial, un parteaguas en la historia latinoamericana y caribeña: el asalto al cuartel Moncada.

(Por Atilio A. Boron) Hoy se cumple un nuevo aniversario, el 69º, del día en que, en el año 1953,  un grupo de jóvenes cubanos, liderados por Fidel Castro y secundado por Abel Santamaría, Raúl Castro, Ramiro Valdés y Juan Almeyda, intentó tomar por asalto y copar los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en la oriental provincia de Santiago. Fue una acción heroica que terminó derrotada y reprimida con sanguinaria brutalidad por las fuerzas militares del dictador Fulgencio Batista acantonadas en el Moncada. Las salvajes torturas y el asesinato a mansalva de prisioneros y jóvenes caídos en combate pero que no tenían heridas mortales escribieron una de las páginas más infames de la historia cubana, denunciada con inigualable elocuencia en el célebre alegato de Fidel conocido como “La Historia me Absolverá”. La detención, tortura y ejecución de Abel Santamaría y otros compañeros fueron de una crueldad y maldad espeluznantes. En medio de esta matanza dos mujeres extraordinarias, Melba Hernández y Haydée Santamaría sentaron un ejemplo de heroísmo militante que las instaló, para siempre, en las más brillantes páginas de la historia de Nuestra América.

 

La derrota era una posibilidad y así lo reconoció Fidel en su arenga final, la noche previa al asalto cuando, dijo “Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante.”  La derrota del 26 de Julio se convirtió, como lo había considerado Fidel, en la gran victoria popular del 1º de enero de 1959. La historia absolvió al Comandante pero también a todos los “moncadistas”, quienes con su valerosa acción inauguraron una nueva etapa en la inconclusa batalla por lograr la Segunda y Definitiva Independencia de los pueblos de América Latina y el Caribe, hoy más amenazados que nunca por la inaudita violencia con la que el imperio norteamericano pretende frenar su inevitable declinación. Por eso, el triunfo de la Revolución fue la feliz culminación del asalto al Moncada -cuyo autor intelectual, según Fidel, no fue otro que José Martí- y también el potente grito de rebeldía que, años más tarde, reverberaría por toda Latinoamérica convocando a los pueblos a librar con renovados bríos sus luchas por la justicia, la democracia y para arrojar al basurero de la historia el yugo impuesto por el  imperialismo norteamericano. Por eso la gratitud popular para con aquellos jóvenes “moncadistas”  que se lanzaron con valentía a conseguir lo que parecía imposible y que inspirados por Fidel se sintieron con fuerzas para poner en marcha el movimiento de la historia, será eterna e inconmensurable.




 

Evita: un legado imprescindible



Bio de Atilio


Atilio Alberto Borón (Buenos Aires1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires    e Investigador  del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Recientemente se retiró en calidad de Investigador Superior del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Fue  Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (1990-1994) y Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) entre 1997 y 2006.  Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Es Doctor Honoris Causa de las universidades nacionales de Cuyo, Salta, Córdoba y Misiones, en la Argentina: de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt de Cabimas (Zulia, Venezuela), Premio Internacional José Martí de la UNESCO (2009) y Premio Honorífico de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), del año 2004.

Evita: un legado imprescindible


(Por Atilio A. Boron) Se cumplen setenta años de la muerte de Evita, un personaje extraordinario de la historia argentina y latinoamericana. Dueña de una oratoria penetrante y movilizadora, fue una lideresa popular orgullosamente plebeya cuyo instinto de clase definió los rasgos más avanzados y contestatarios del peronismo. Su prematura muerte fue festejada con perverso regocijo por una oligarquía que hoy es todavía más recalcitrante que su predecesora del 1952. Ésta nunca le perdonó su irreverencia, sus desplantes y, sobre todo, sus políticas de redención y empoderamiento sustantivo, concreto, tangible, de las clases y capas populares de este país. Su apasionado antiimperialismo y su fogoso e intransigente rechazo a la oligarquía sintetizaron lo mejor de la experiencia del gobierno de Juan Perón. Es más: tengo la convicción de que el golpe de 1955 habría sido desbaratado si Evita hubiera estado con vida. Sé que se trata apenas de una conjetura, pero hay muchos argumentos con los cuales validar esta hipótesis.

 

Movida por su permanente deseo de educar al pueblo, en su lecho de muerte creyó necesario dar a conocer lo que había aprendido durante sus años en el gobierno. Con gran esfuerzo dictó sus reflexiones resumidas en treinta breves capítulos que conforman un magnífico texto de educación política que lleva por título Mi Mensaje (Buenos Aires.: Centauro Ediciones, 1987). Desgraciadamente esta obra es muy poco conocida inclusive por quienes se identifican con el peronismo y con las enseñanzas de Evita. Seleccioné para este breve homenaje dos párrafos que poseen una actualidad extraordinaria, como si hubieran sido escritos contemplando a la Argentina de hoy y sus enormes desafíos. Uno referido al imperialismo, otro a la oligarquía. Ahí van:

 

 

9. LOS IMPERIALISMOS.

“¡Los imperialismos! A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Yo lo he visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad mientras va encadenando a todos los pueblos que de buena o de mala fe tienen que aceptar sus inapelables exigencias.”

 

 

10. LOS QUE SE ENTREGAN

“Pero más abominable aún que los imperialistas son los hombres de las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos. Yo los he conocido también de cerca. Frente a los imperialismos no sentí otra cosa que la indignación del odio, pero frente a los entregadores de sus pueblos, a ella sumé la infinita indignación de mi desprecio. Muchas veces los he oído disculparse ante mi agresividad irónica y mordaz. «No podemos hacer nada», decían. Los he oído muchas veces; en todos los tonos de la mentira. ¡Mentira! ¡Sí! ¡Mil veces mentira…! Hay una sola cosa invencible en la tierra: la voluntad de los pueblos. No hay ningún pueblo de la tierra que no pueda ser justo, libre y soberano. «No

podemos hacer nada» es lo que dicen todos los gobiernos cobardes de las naciones sometidas. No lo dicen por convencimiento sino por conveniencias.”

 

¿Quedó claro, no? Huelgan los comentarios.

viernes, 29 de julio de 2022


 

SINDICALES Y TERRITORIO: Por una paritaria acorde a la canasta de alimentos.


 

DDHH: Otra para el Club del Falcon Verde.


 

PAÍS: ¿Y para las pymes cuándo?


 

POLÍTICA: ¿Quién es el problema?

jueves, 28 de julio de 2022


 

MUNDO: ¿Va a haber nueva Constitución?